Las fatalidades en los deportes extremos: ¿son realmente tan peligrosos?

Por su nombre, los deportes extremos tienen un nivel inherente de peligro que viene con el momento en el que comienzas a practicarlos.

Si bien los avances en tecnología de la seguridad han hecho la mayoría de los deportes más seguros de lo que eran hace unas décadas, la sed de adrenalina que algunos deportistas tienen, siempre los empuja a ir más allá de los límites que pueden garantizar su seguridad. Desafortunadamente, esto significa que las fatalidades son inevitables.

Los deportes extremos más mortales

No es la cosa más fácil de estudiar, pero la mayoría de las muertes en deportes extremos tienen relación con el llamado “BASE jumping” (saltar desde lo alto de un edificio, acantilado, torre, etc., sólo con un paracaídas), señalándose éste como el deporte más letal.

Aunque es ilegal en muchos lugares, algunos informes estiman que hay un muerto por cada 60 participantes. Las muertes por saltos BASE han sido tan comunes en las últimas décadas que es impsible recopilar una lista entera con los desenlaces fatales a los que se han tenido que enfrentar los deportistas.

¿Qué sucede cuando ocurre la fatalidad?

Por supuesto, los números y las estadísticas también tienen en cuenta a los participantes recreativos. Entre los profesionales, las lesiones graves son mucho más comunes y las muertes trágicas a veces ocurren incluso durante las competiciones.

Cuando los atletas son llevados al hospital con heridas que amenazan su vida, los aficionados a menudo no tienen ni idea del destino del deportista hasta mucho después de que el evento haya terminado.

Hacer que los deportes extremos sean más seguros

Ver atletas superiores morir, generalmente no es una buena manera de atraer a los aficionados y el interés hacia este tipo de deporte. Afortunadamente, los avances en la tecnología han hecho que los deportes como el ala delta, el esquí y el paracaidismo sean más seguros que nunca.

De esta forma, para los deportes basados ​​en trucos, cosas como los hoyos de espuma han hecho practicar trucos más arriesgados mucho más seguros.

Sin embargo, en otros casos, la seguridad sigue siendo sorprendentemente opcional. En los X-Games, por ejemplo, los skatistas pueden optar por ir ataviados con un casco libre en algunos eventos. A causa de ello, a veces se producen lesiones graves e irreparables, tal y como sucedió con Ben Hatchell en el año 2013.

Pero dada la popularidad de los deportes extremos y la demanda cada vez mayor, el miedo al riesgo se convierte en un factor secundario y poco preocupante tanto para los aficionados como para los profesionales.